La historia de Menorca está marcada por las diferentes fases de
dominio extranjero, lo cual la convierte en la más compleja de
todo el archipiélago Balear. El puerto de Maó es fiel reflejo
de este pasado. Aquí se encuentran los restos del castillo de San
Felipe, la fortaleza de la Mola y el antiguo hospital de El Llatzeret,
que nos hablan de otra época.
El castillo de San Felipe, obra del ingeniero italiano Gianbattista
Calvi, se ubica en la orilla sur de la bocana del puerto de Maó.
Fue levantado a mediados del siglo XVI por orden de Felipe II, después
del ataque de Barba Roja. Se trataba de un castillo con cuatro baluartes
rodeados por un estrecho y profundo foso excavado en la piedra. Los
ingleses lo conquistaron en 1708 y con la firma del Tratado de Utrecht,
en 1713, lo ampliaron y dotaron de un carácter aún más
defensivo. Junto al castillo creció el Arrabal, barrio que fue
empleado por las tropas francesas en 1756 para tomarlo por asalto. La
dominación
gala duró pocos años, pues en 1763 la isla pasó de
nuevo a manos inglesas hasta 1781.
En 1782 el castillo volvió a ser protagonista de la historia al
producirse aquí el asedio español, que consiguió recuperar
la isla después de más de medio siglo en manos ajenas. Carlos
III ordenó su demolición y ahora solo quedan ruinas, aunque
desde el aire su silueta se observa perfectamente. Además de restos
de los muros, se pueden visitar los túneles y una batería
de cañones del siglo XVIII.
Gran parte de las piedras de lo que fue el castillo de San Felipe se
utilizaron para la construcción del muro que rodea a El Llatzeret,
un antiguo hospital de enfermos de cólera en la isla del Llatzeret.
Hoy está gestionado por el Ministerio de Sanidad y en él
se encuentra un curioso museo de medicina que exhibe, entre otras cosas,
la primera máquina de electrocardiogramas que funcionó en
Europa así como una réplica de la embarcación que
Isabel II utilizó en su visita a Menorca para inaugurar la fortaleza
de La Mola en 1852.
La fortificación de La Mola, que más tarde se convertiría
en presidio militar, se encuentra en el punto más oriental de España.
Se trata de un conjunto defensivo muy bien conservado, con un frente
poligonal y un laberíntico sistema de fosas, fortines y galerías.
Hasta 1968 sus túneles alojaron la cárcel militar más
temida en suelo español. Contiene una batería de cañones
con un diámetro de 38,1 cm que fue disparada por última
vez en 1912.
Parte de las memorias escritas por el almirante Nelson durante su retiro
en Menorca tiene por escenario este puerto, que tantas invasiones y
ejércitos
ha debido soportar a lo largo de la historia.
Para ver el castillo de
San Felipe hay que concertar una cita llamando al 971 362 100.
Para llegar hasta la isla del Llatzeret hay que tomar una pequeña golondrina
que parte del puerto de Maó. Para ver el antiguo hospital, se debe reservar
en el 971 362 587.
Las visitas a fortaleza de la Mola son guiadas; en los siguientes horarios: de
noviembre a mayo, domingos a las 11; en junio, martes a las 18 y domingos a las
10; en octubre, martes a las 17 y domingos a las 10; de julio a septiembre, martes,
miércoles y viernes a las 18 y domingos a las 10.