Fornells es un lugar que merece la pena visitar. Además de su caldereta
de langosta, los amantes de la naturaleza, del surf y los deportes de vela
disfrutarán a sus anchas. Desde la Torre de Fornells, construida
por los ingleses en 1802 en la entrada de la bahía, se disfruta de
una panorámica inigualable de mar abierto y acantilados. La vista
alcanza hasta el cap de Cavalleria, zona declarada como área de especial
interés. Aquí se encuentra el primer museo al aire libre de
Menorca, con restos arqueológicos de diferentes períodos.